Kellys Confederadas – mobilising for the rights of hotel cleaners

Kellys Confederadas – mobilising for the rights of hotel cleaners

Eulalia Corralero profile photoThe ‘Kellys Confederadas’ movement started in the summer of 2014. Having read an article about hotel cleaners, friends Eulalia (Lali) and Ana contacted the journalist who’d written the piece, Ernest Cañada, and offered to share their own experiences as cleaners. Ernest was keen to hear more, so for the first interview they brought together 20 women, all cleaners from the Lloret de Mar region. They proceeded to share their stories, talking about the working conditions they’d experienced across properties of all sizes. Everyone mentioned the same challenges, issues of exploitation and extreme work demands which were the same in five star hotels and small-scale pensions. When Ernest asked the group what could be done to improve the situation, Lali proposed the establishment of a support group, a place where women could come together, talk freely and find support. They started that very evening, creating a Facebook group which took its name from the title of the newspaper article and a common Spanish trend of shortening words – the Kellys Confederadas group was born.

They began adding friends and colleagues, and to their surprise, the group took off, growing rapidly and quickly becoming a platform for hotel cleaners to share their work experiences. Months after the formation of the group, Ernest Cañada got in touch again and floated the idea of a book based on the collection of stories and experiences shared among the Kellys Confederadas members. The publication won Kellys Confederadas quite a bit of fame, and the group was contacted by numerous newspapers and media outlets.

After appearing on the news in March 2016, political parties as well as unions clamoured to support Kellys Confederadas and give the women ‘a voice’. The mainstream support meant greater recognition of the valuable yet woefully underpaid work hotel cleaners provide in one of the country’s most important economic sectors. All this meant Kellys Confederadas went from a loose network of women who communicated via Facebook and Skype, to a national organisation which today consists of nine formally constituted local associations and one large union body overseeing them.

Since that summer of 2014, the work for the group has been non-stop, as the scope of the organisation has grown along with their membership. No longer is their narrative confined to wages, they have also drawn attention to the wide range of ailments cleaning staff suffer from due to their demanding work.

To put it into context, during the summer season hotel cleaners tackle, on average, between 20 to 25 rooms with around 60-70 beds, in addition to cleaning floors, furniture, terraces and communal spaces. Chronic ailments are no rarity, and their prevalence was known to unions for decades, yet union leaders and women alike never called for action as this was simply seen as part of the job. Only now, with social networks providing an accessible platform, is it becoming clear that hotel cleaners suffer from a range of serious health issues. These go beyond physical ailments, and also include anxiety and depression due to the high-pressure environment in which many work. The Las Kellys network has expanded to allow women to reach out and connect, sharing their worries and challenges and – importantly – finding support. Much progress has already been made, but so much work still needs to be done.

You can listen to a panel discussion Eulalia recently took part in on this link [Spanish].

Kellys Confederadas

Mobilizándose por los derechos de las camareras de piso.

El movimiento de ‘Kellys Confederadas’ comenzó en el verano del 2014. Tras leer un artículo sobre camareras de piso, Eulalia (Lali) y Ana, dos amigas, se pusieron en contacto con el periodista que lo había escrito, Ernesto Cañada, y le ofrecieron compartir sus própias experiencias como camareras de piso.

Ernesto quiso oír más, así que para la primera entrevista juntaron a 20 mujeres, todas camareras de piso de Lloret del Mar. Comenzaron a compartir sus historias, hablando de las condiciones laborales que habían sufrido en propiedades de todos los tamaños. Todas mencionaron los mismos retos: problemas de explotación, y expectativas de trabajo extremas, que se presentaban tanto en hoteles de cinco estrellas como en pequeñas pensiones.

Cuando Ernesto les preguntó qué se podría hacer para mejorar la situación, Lali propuso que se estableciera un grupo de apoyo, un sitio donde las mujeres pudieran juntarse, hablar abiertamente y encontrar apoyo. Empezaron esa misma tarde, creando un grupo de Facebook que tomó su nombre del título del artículo de periódico y de la tendencia de cortar las palabras – “Kellys” Confederadas nació.

Empezaron a añadir a amigos y colegas y, para su sorpresa, el grupo salió adelante, creciendo rápidamente y convirtiéndose en una plataforma para camareras de piso donde compartir sus experiencias de trabajo. Meses después de la formación del grupo, Ernesto Cañada se puso en contacto de nuevo y sugirió la idea de publicar un libro basado en la colección de historias y experiencias compartidas por las miembros de Kellys Confederadas. La publicación les trajo bastante éxito a Kellys Confederadas, con numerosos periódicos y medios de comunicación poniéndose en contacto con ellas.

Tras aparecer en las notícias en Marzo del 2016, tanto partidos políticos como uniones de trabajadores expresaron su apoyo a Kellys Confederadas y a darles “una voz”. El apoyo de la mayoría significó mayor reconocimiento al trabajo de gran valor, pero tan pobremente remunerado, que las camareras de piso llevan a cabo en uno de los sectores económicos más importantes del país. Todo esto significó que Las Kellys pasaron de ser una red de mujeres que se comunicaban por Facebook y Skype, a ser una organización nacional que hoy en día consiste en nueve asociaciones locales legalmente constituídas, y una unión de trabajadores grande supervisándolas.

Desde aquel verano del 2014, el trabajo de Kellys Confederadas no ha parado, creciendo al mismo tiempo que el alcance de la organización y el número de sus participantes. Su narrativa no se limita ya a salarios, sinó que también resaltan la miríada de dolencias de las que sufren las camareras de piso en este trabajo tan exigente.

Con el fin de contextualizar, durante la temporada de verano, las camareras de piso lidian una media de entre 20 y 25 habitaciones con unas 60-70 camas, además de limpiar suelos, muebles, balcones y espacios comunes. Las enfermedades crónicas no son excepciones, y su predominio ha sido conocido por las uniones de trabajadores durante décadas, pero a pesar de ello nunca se había llevado a cabo una llamada a la acción ni por los líderes de las uniones ni por las mujeres, ya que esto se veía como parte del trabajo. Solo ahora que las redes sociales ofrecen una paltaforma accesible, se está viendo claramente que las camareras de piso sufren de una ristra de problemas de salud. Estos van más allá de los problemas físicos, y incluyen también ansiedad y depresión debido al entorno de gran presión en el que muchas trabajan. La red de Kellys Confederadas se ha propagado para permitir que las mujeres se localizen y se conecten, compartiendo sus preocupaciones y retos y, sobre todo, encontrando apoyo. Se han echo muchos avances, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

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